Creo que la persona que me dijo esto (entre tantas otras) tiene mucha razón, tendría que dejar de centrar mis pensamientos y enojos en pendejadas y emplear toda mi capacidad en la lucha cotidiana en busca de la liberación.
Amo lo mío, cada día estoy más convencida de lo que pienso, y de mi accionar. Soy capaz de dar mi vida si es necesario, y esperarlos de pié aún con las ganas perdidas, vencida pero jamás rendida.
No es problema para mí, un par de personas pegandonos, apaleandonos, agrediéndonos física y verbalmente, el problema mayor que se me presentó desde el primer momento en que tomé conciencia, fue encontrarme con personas "normales" que no piensan, no sienten y no opinan como nosotros, los buscadores de la libertad. Muchas veces me frustré, sentí un dolor inmenso en el pecho. Sentía mucha impotencia al encontrarme en un lugar totalmente hermético, sin salida, que me angustiaba y me paralizaba completa mente. Por suerte comprendí que la concientisación de todos los días, el hablar y contar mis experiencias es una forma de enseñar, así pudiendo tolerar y no juzgar a quienes aún no lo comprenden.
El trabajar con y para las personas es la principal meta, la unión entre pares es la unión para conseguir la libertad, sin importar las diferencias que hacen que una sociedad se divida, si no centralizar nuestros ideales y el fin en común. Hasta que la unión no se incorpore y no se fortalezca (como personas y como grupo), no podremos salvarlos.
No tengo ganas de seguir escribiendo jajaja me sebe y terminé en un tema en el cual no quería llegar, así que no voy a profundizar.
Así que me voy a comprar unos ricos maní con chocolate! y a llevar el tapado a la tintorería.
Nota: Estoy empezando a extrañar el ruido de casa!
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