
La sensación de que ya no estás, la ausencia.. me está matando.
Te extraño, y no me salen palabras para describir lo que sentí, lo que siento.
Y en las noches de soledad, en las noches en las que la aguja del reloj no se movía, en donde la angustia reinaba, ya no tengo más un capo que me haga sonreír, que me haga renegar y me haga olvidar.
Sé que no es real. Esta sensación espantosa de vacío, este nudo que me abarca todo el pecho, esta carrera imparable de mi cabeza, este impulso (esta necesidad) de decir cosas que no diría. Yo sé perfectamente que no es real. Y sin embargo, saberlo no me calma. La angustia que me tiñe cada parte del cuerpo, cada milímetro de las sensaciones no me da respiro, no se aleja, no mengua, no se calla.
Lloro (más por dentro que por fuera) repitiendo que ya pasa e intentando creerme.
Te extraño, y no me salen palabras para describir lo que sentí, lo que siento.
Y en las noches de soledad, en las noches en las que la aguja del reloj no se movía, en donde la angustia reinaba, ya no tengo más un capo que me haga sonreír, que me haga renegar y me haga olvidar.
Sé que no es real. Esta sensación espantosa de vacío, este nudo que me abarca todo el pecho, esta carrera imparable de mi cabeza, este impulso (esta necesidad) de decir cosas que no diría. Yo sé perfectamente que no es real. Y sin embargo, saberlo no me calma. La angustia que me tiñe cada parte del cuerpo, cada milímetro de las sensaciones no me da respiro, no se aleja, no mengua, no se calla.
Lloro (más por dentro que por fuera) repitiendo que ya pasa e intentando creerme.
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