Si siento que tengo que hacer un esfuerzo para gustarte, ya no me interesa hacerlo
Si me tengo que justificar por "pensar demasiado" o por "ser muy complicada", empiezo a pensar que hasta ahora no te acercaste a mi, sino a lo que te imaginaste que yo era.
Si empiezo a sentirme juzgada, ya no me siento comprendida.
Si escucho que opinas sobre cosas que son delicadas para mí o sobre personas que son importantes sin saber mi historia o sin saber que significado le doy a algunas cosas, ya no tengo ganas de contarte nada más.
Si además me das recetas fáciles, sin saber lo que pasa por mi piel, difícil que me queden ganas de compartir con vos.
Tenias que saberlo, ahora Pensalo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario