25.7.10

Otra ve e e z

Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,
qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
...solo conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,
eras el que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados.








Nota: No me interesa que piensen y sientan los demás, mientras vos me sigas repitiendo cuanto me querés y que conmigo querés estar. Gracias por las noches de amor que me dás

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