Y no me sirve de nada no pensar en un buen regalo o esquivar las verdulerías para no tentarme de preparar una torta de frutillas o tratar de respirar profundo, como si me entrara aire en los pulmones. Y no me alivia acordarme de las muchas veces que celebramos tu vida, tu día, tu cumpleaños o todo el tiempo que compartimos o todas las cosas importantes de esta vida que me enseñaste. Y no me alcanza ni apenas encontrar en cualquier otro ser humano un gesto leve, ínfimo, microscópico que se parece tan fugazmente a algún rasgo tuyo que me estremece el cuerpo hasta escurrirme lágrimas aunque pretenda hacerme la dura, la fuerte, la entera.
¿Cómo hago, hoy, para salir al mundo a ser una persona completa? ¿Qué me invento para respirar sin que arda?
¿Cuánto espacio ocupa una ausencia?
No hay comentarios:
Publicar un comentario