Pero como me cuesta seguir.
30.3.12
Preferimos el enojo o las penitencias autoimpuestas. Somos capaces de elegir la culpa con tal de conservar esa ilusoria sensación de potestad, de poder hacer algo, de tener en nuestras manos la alternativa de la acción. Nos cuesta todas nuestras energías dejar de dar una batalla inútil, abrazar la noción de que no queda nada por hacer excepto seguir respirando, acompasadamente, llenar los pulmones de aire, vaciarlos y volver a empezar. Una y otra y otra vez. Continuar las idas y vueltas rutinarias de nuestros días. Comer, dormir, andar, hablar. Lo mínimo, apenas lo suficiente como para no alejarnos tanto de la persona que solemos ser. A veces no hay nada más que eso por hacer. Dejar que el dolor nos duela en el cuerpo y no negarlo, no taparlo, no enmascararlo.
28.3.12
Más allá de los limites.-
Hace ya un tiempo empezó el deterioro. De repente me importaste cada vez menos, disminuyó el interés que me generabas, fue menguando mi cariño, detecté, de a poco, detalles y actitudes que no me agradan pero, al fin y al cabo esta ya no es una relación. Un día flaqueó mi confianza. Ahí sí entramos en un terreno peligroso. Sin embargo, recién hoy llegó el punto de inflexión. Hoy perdiste mi respeto.
Una pena, no conozco a nadie que haya vuelto de ahí.
Una pena, no conozco a nadie que haya vuelto de ahí.
No.
Queres estar solo?
Bueno, entonces no me busques, no me llames, no me escribas y mucho menos pienses en mí cuando estás triste.
Porque soy yo la que Hoy, quiere estar lejos tuyo.
Bueno, entonces no me busques, no me llames, no me escribas y mucho menos pienses en mí cuando estás triste.
Porque soy yo la que Hoy, quiere estar lejos tuyo.
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