Quizás descubrirlo ahora, sirva para poder pedirte que cuando este llorando me abraces fuerte. Sí, aunque te diga que no, que me dejes sola y te quiera alejar (porque todavía no puedo evitarlo aunque me muerda por dentro). Abrazame igual, anudame un rato con tus brazos hasta que pueda volver a respirar y encuentre la forma de decirte gracias.
Y cuando esté triste, creele más a mis ojos (que dicen tanto)
que a mi boca (que habla de más).
No hay comentarios:
Publicar un comentario