[...] Esos gestos que se grabaron a fuego. Esos ojos que del brillo te dejaron ciego.
Y las veces en las que lo aspero se vuelve tierno y se lo cuentas al cuaderno.Grabo en el infierno.
Aquel abrazo que sólo duró segundos y dejó en ridiculo a todas las palabras del mundo.
Llorar de rabia, verse impotente, llorar sin saber muy bien por qué o sabiéndolo perfectamente.
Cristalino, claro , transparente como lente, si se me partió una muela de tanto apretar los dientes.
Momentos para el recuerdo y para el olvido. La mente haciendo equilibrios y el corazón dividido.
Las veces en las que el cuerpo es demasiado pequeño y sientes algo tan fuerte que se te quita el sueño.[...]
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