No existe aún nada que pueda borrar algo del corazón. ni las sensaciones que nos quedan,
ni las emociones que nos surgen ni el hecho de mirar al otro dormir y sentir lo mejor que uno puede experimentar: paz.
y quizás yo soy una ilusa, una hipócrita, una pelotuda, una soñadora; pero es lo que soy, desde que conocí el amor.
Siempre al pié del cañon para dar todo, para volver sentir un poquito lo que algún día sentí. tendría que estar prohibido hacernos pasar a todos por el proceso de tomar una decisión basandonos en el corazón y la razón. la realidad es que muchas veces la mente tira con fuerza, pero el alma no tiene vencedor. Porque, uno sabe, que lo va a superar, gracias a que agotó todas las posibilades que nos mantienen vivos y entonces, señores, recién allí entra en escena nuestra amiga la razón. Te cuento que me gustaría hacer que todo esto no pasó. que no hubo palabras, no hubo miradas, no hubo besos, caricias, abrazos. No hubo intimidad, no hubo fusionar los cuerpos al domir: no hubo nada. a mi me gustaría, sinceramente, que me digas que ayer no existió. pero fue, es, y va a ser.. y te lo digo con el mismo empeño que pongo al soplar las velitas en cada cumpleaños.
porque lo deseo, lo sueño y le tengo pánico (como para no perder la costumbre)